A fin de cuentas, es telenovela.

El estar tanto tiempo en casa te da oportunidad de mirar el mundo con otros ojos, claro que se valora más la ayuda de las "asistentes del hogar", casi casi como algo indispensable. Pero a lo que va mi comentario el día de hoy es que, empieza una a agarrar vicios que ya había superado, sí como eso de ver telenovelas.

Hace años juré no volver a verlas, y es que, antes no había televisión por cable por lo que sólo teníamos tres o cuatro canales, y la programación era casi exclusiva de las telenovelas. Que si te fríen el cerebro, que si son estúpidas, que si son inverosímiles, que si esto, que si aquello, el caso es por una u otra razón en algún momento terminamos hablando de telenovelas.

Y es que, aunque lo neguemos, nuestra cultura "telenovelesca" va más allá de verlas o no. Hoy tenemos para todos los públicos: infantil, juvenil, comedia y por supuesto, no pueden faltar las de horario "prime time" como a eso de las nueve de la noche; hombres y mujeres son seducidos por igual, aunque nosotras nos fijamos más en la historia, ellos aman a las malvadas vestidas de minifaldas, escotes y boca inyectada de colágeno.

Y sí, también me quejo de que están mal dirigidas, mal actuadas, que los buenos se pasan de buenos y los malos de malos, que los malos son más inteligentes que los buenos, que tienen un oído que ya lo quisiera la mujer biónica para sus investigaciones, pero como dice mi papá: "es telenovela". Caramba, creo que lo único que les envidio es que la casa siempre está totalmente arreglada y limpia, y eso, ¡eso sí que me frustra!

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