Los días pasan y pasan y bueno, como ya les había dicho la presión de los demás para tener un hijo va en aumento, pero hoy como nunca me pregunto: ¿podremos ser buenos padres? Y no porque pensemos que nuestra capacidad es insuficiente, más bien, el amor de padres es demasiado.
Los padres (desde mi punto de vista de mero observador) son los que aman demasiado, perdonan TODO, creen lo increíble y por supuesto, defienden lo indefendible; a final de cuentas, su hijo será su hijo toda la vida y creemos (me incluyo) que el deber de padres es defenderlo aún siendo culpable.
Pero, ¿hasta qué punto son capaces de soportar los padres las malas decisiones de sus hijos? ¿O será que en el fondo saben perfectamente que todo es consecuencia de la manera en como los educaron? Sí, ya sé que están pensando "como se nota que todavía no tienes hijos", aunque el hecho de no tenerlos no significa que no vea los aciertos o errores al educar a uno.
Teniendo como bandera el amor, justifican la indisciplina, la irresponsabilidad, los caprichos; si son niños la frase es: "todos los niños son así" y para ponerle cereza al pastel le celebran sus "gracias" con risas; en la adolescencia, hay que comprenderlos, "están en la edad de la punzada"; el caso es que poco a poco ese pequeño se convierte en un manipulador maestro del chantaje, y ¡ay de aquel que no le crea! porque a partir de ese momento es la imagen del odio contra su pequeñín.
Es esto lo que me viene a la cabeza cada vez que presionan para que tengamos un hijo. ¿Seré capaz de resistirme a una carita llorosa y con pucheros que me pide le compre algo en el súper?
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